NUEVA YORK._ Un bodeguero dominicano, identificado
como José Rafael Rivas, de 26 años de edad y propietario del
supermercado "Yesi" en Newark (New Jersey), fue secuestrado y asesinado a
varias cuadras de distancia de su negocio, informó la policía este
martes 7 de octubre. Fue transportado al Hospital Universitario de
Newark, pero a su llegada al nosocomio, fue declarado muerto.
Rivas, hijo de una familia de 10 hermanos y que
había llegado a los Estados Unidos a los 9 años de edad, fue raptado al
parecer, en las inmediaciones de su supermercado situado en la
intersección de las calles Osborne Terrace y Hunterdon, donde los
secuestradores al parecer, lo obligaron a abordar el vehículo en el que
se transportaba.
Parte de su ropa ensangrentada, un zapato y un
juego de llaves, estaban en medio de la calle. La vestimenta de Rivas,
estaba rasgada como señal de una posible lucha entre él y sus captores y
asesinos.
Los investigadores creen que se trató de un
atraco, pero dijeron que la investigación está en curso y todavía no se
han hecho arrestos.
Vecinos de la calle Osborne Terrace, identificaron
a la víctima, como el propietario del referido supermercado y dijeron
que el día del secuestro y el asesinato, había ido a abrir el
establecimiento como de costumbre.
Un testigo que pidió anonimato, dijo que vio a
varios hombres cuando sacaban a Rivas de su vehículo Hummer, color
amarillo, después de estacionarse frente al negocio.
El comerciante dominicano, fue asesinado a una
media milla de distancia del supermercado, cerca de la calle Leslie, y
tuvo lugar, acorde con el parte policial el jueves por la noche, en la
frontera de las ciudades West Ward y Maplewood en New Jersey.
La camisa que vestía Rivas, estaba manchada de sangre.
El asesinato del comerciante dominicano es el número 58 que se comete en lo que va de año en Newark.
RECOMPENSA DE LA FAMILIA
Este martes en la tarde, la madre, hermanos y
hermanos del comerciante criollo, hablaron a los medios locales,
anunciando que mantiene una recompensa de $30.000 dólares para quien o
quienes ofrezcan información sobre sospechosos del secuestro y el
asesinato de su pariente.
La destrozada madre del negociante, señora Rosa
Amelia de Rivas, deploró el crimen y dijo que su hijo no merecía que se
lo mataran de esa forma. José y Rosa, otro hermano y hermana de la
víctima, coincidieron en señalar que el comerciante, era un joven
esforzado siempre en trabajar y sobresalió por su solidaridad con los
más necesitados de la comunidad.
Residentes en el área y clientes de Rivas, lo
describieron como un hombre amable, dadivoso y que siempre estaba
dispuesto a ayudar a todo el que acudía a él en busca de apoyo.
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